2o Coloquio del Seminario de Semiología Musical
"La música del maíz: ritual y representación.
Acercamiento semiológico multidiciplinario"
Coordinación de Susana González Aktories y Gonzalo Camacho
Díaz
26 al 28 de noviembre del 2002
Auditorio Cuicamatini de la Biblioteca
Escuela Nacional de Música, UNAM
El maíz fue el principal protagonista en este segundo Coloquio
del Seminario de Semiología Musical. Su presencia se dejó
sentir en estos tres días que acaecieron con celeridad, tanto
en las presentaciones de los trabajos y los correspondientes debates
como en la exposición fotográfica en donde se mostraron
sus diferentes rostros. Una vez más, se puso en evidencia la
fuerza simbólica de este cereal en la cosmovisión de los
grupos nahuas de la Huasteca, incluyendo en su producción musical.
Desde hace más de tres años, el Seminario de Semiología
Musical se dio a la tarea de investigar de manera colectiva y multidisciplinaria,
la relación entre la música y la cultura en un estudio
de caso. La investigación se realizó en la comunidad de
Chilocuil, municipio de Tamazunchale, S.L.P., y fue apoyada por la Dirección
General de Asuntos del Personal Académico a través de
los proyectos PAPIIT (Proyecto PAPIIT ES 990449) y de la Escuela Nacional
de Música. El título del trabajo es La música del
maíz. Estudio etnomusicológico desde una perspectiva semiótica
entre los nahuas de la Huasteca potosina. Dicho estudio toma como punto
de partida la ubicación de la música en el entramado simbólico
de la cultura.
La relación entre música y la cultura ha sido contemplado
desde diversas perspectivas teóricas y a partir de muchos estudios
de caso. Se han generado discusiones y textos memorables, y al final,
siempre nos queda la impresión que solo se han abierto otras
puertas que nos invitan a transitar por caminos inciertos, enfrentando
nuevas complejidades y problemáticas. El trabajo que presentamos
ha intentado explorar la relación entre música-cultura
desde una perspectiva semiótica, es decir, desde el universo
de los significados. Estamos concientes que estos resultados son más
bien los primeros pasos de un grupo, que tal vez por impertinencia o
ignorancia, se han atrevido a cruzar los complicados dinteles de la
música y el significado.
El acto inaugural estuvo a cargo del Director de la Escuela Nacional
de Música, Mtro. Luis Alfonso Estrada Rodríguez quién
señaló que Manuel M. Ponce fue una figura trascendental
en la valoración de nuestros valores musicales y conminó
a continuar con esta tarea emprendida como una tradición dentro
de la ENM. Así mismo, subrayó la importancia de seguir
impulsando la investigación dentro de nuestra institución.
Por parte de nuestro Seminario, la Doctora Susana González dio
una pequeña introducción al trabajo que se iba a presentar
en estos tres días, agradeció a todas las personas que
participaron en la investigación y en especial a la comunidad
de Chilocuil municipio de San Luis Potosí, quién nos abrió
sus puertas y sus corazones.
Durante los tres días se presentaron mesas de trabajo con un
tema específico y siguiendo una lógica expositiva a lo
largo del Coloquio. Así, cada parte tenía una autonomía,
pero en conjunto, daban una idea total del estudio. Los comentaristas
fueron especialistas de reconocido prestigio, quienes al final de cada
mesa comentaron los trabajos y realizaron sus preguntas. Contamos con
la presencia de la Mtra. Amparo Sevilla, investigadora de la División
de Etnología y Antropología Social del INAH, el Doctor
Lorenzo Ochoa investigador del Instituto de Investigaciones Antropológicas
de la UNAM, la candidata a Doctor Kristina Tiedje de la Universidad
de Oregon, E.U., la Doctora Marianna Pool del Colegio de México,
el Doctor Roberto Flores de la ENAH, y el Mtro. Raúl Dorra de
la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Los moderadores
fueron Lic. Carlos Ruiz etnomusicólogo del INAH, Mtra. Concepción
Morán profesora de la Facultad de Psicología y de la ENM,
y Mtro. Roberto Kolb, profesor de la ENM. A todos ellos les damos las
más sinceras gracias por su participación.
La primera mesa se intituló Cultura Huasteca "Un estudio
de caso: Tlamanes en la Huasteca potosina". Lénica Reyes,
estudiante de etnomusicología, nos ubicó en el contexto
geográfico e histórico de la Huasteca, para después
hablarnos de la importancia del maíz en la cosmovisión
de los nahuas de la Huasteca, así como de la vinculación
de los mitos de "Chicomexóchitl", héroe civilizatorio
que representa al cereal divino, con la música. Lizette Alegre,
también estudiante de etnomusicología, habló del
Costumbre como sistema ritual, trabajo que proponen una primera sistematización
a partir de las categorías émicas (punto de vista del
nativo) y éticas (punto de vista del investigador), de lo que
en la Huasteca se conoce como El Costumbre y que implica una primera
clasificación de este tipo de rituales. El compositor y biólogo
Juan Carlos Zamora, mostró los resultados preliminares del estudio
comparativo entre varios rituales de cosecha entre grupos de la Huasteca,
pero también con un ritual de cosecha que se lleva a cabo por
grupos mayas en Guatemala. Además incluyó la comparación
con un ritual prehispánico retomando los datos de algunos cronistas.
Por último la Doctora Yanna Hadatty presentó una descripción
de la secuencia del ritual de Tlamanes, cuyo nombre se traduce en "agradecimiento"
y que se lleva a cabo en el momento que se realiza la cosecha del maíz.
Esta celebración tiene por objetivo pedir permiso y dar gracias
a los señores de la tierra por la cosecha recibida.
"La música de Tlamanes" fue el título de la
segunda mesa en donde se realizó una primera aproximación
al estudio del Canario como género musical y no sólo como
un ejemplos representativo de la región Huasteca. Se hizo mención
del vínculo con el género músico-dancístico
denominado Canario, documentado en varios países de Europa. Así
mismo, se ubicó la música de Tlamanes dentro del Sistema
Musical de la Huasteca con la finalidad de comprender su carácter
sagrado. Juan Carlos Zamora nos presentó un breve resumen de
la historia del análisis paradigmático en lingüística,
después en antropología y por último dentro del
campo de la musicología. Todo ello con la finalidad de señalar
que el este tipo de análisis es pertinente en culturas musicales
de tradición oral. El Doctor Mario Stern por su parte, expuso
el método que seguimos para llevar a cabo el análisis
paradigmático de un corpus de ejemplos musicales.
El tercer día finalizamos con la mesa de trabajo denominada Música-Estructuras-Cultura/
Aplicación Semiótica. Después de un breve resumen
de la información vertida en las mesas anteriores, la Doctora
Susana González nos habló de la ubicación de la
música de Tlamanes dentro del conjunto de espacios, objetos y
participantes dentro del ritual. Lizette Alegre desarrollo el análisis
de los diferentes tipos melódicos presentes en el ritual y su
vinculación con su denominación y momento de ejecución.
Dicho análisis puso en evidencia la construcción de campos
semánticos a partir de los nombres de los distintos Canarios.
Hizo especial énfasis en que la lectura que la audiencia realice
de cada ritual en conjunto, dependerá de la competencia cultural
individual y de la situación particular en que se lleve a cabo
la ocasión musical. Nuevamente, la Doctora González llamó
la atención sobre el análisis del único Canario
que tiene letra. Mostró las distintas relaciones entre el nombre,
"Xochipitzahuac" (Flor menudita), las ocasiones de ejecución
y los versos. Así, se encontró, que tanto el nombre asignado,
como la letra, juegan con una variedad de símbolos importantes
inscritos tanto en el ritual de Tlamanes como con las bodas en la Huasteca.
Por último, se corroboró que la relación entre
estructuras sintácticas y semánticas no se dan en una
relación de uno a uno, y que al menos en esta comunidad, la música
mantenía una vocación equívoca. Las expresiones
musicales presentes en el ritual de Tlamanes, van a insertarse en un
proceso comunicativo, de tal manera, que los paradigmas encontrados
en el análisis, van a tomar vida. Los Canarios se desplegan en
formas musicales concretas, revistiendo variantes que van a depender,
en gran medida, del momento de ejecución, denominado como performance
musical, y de los estados emocionales construidos colectivamente y vivenciados
individualmente.
El ritual de Tlamanes es un espacio semiótico y en él
se entrecruzan diversos discursos sígnicos. El complejo simbólico
del maíz debe ser traducido a los diferentes lenguajes verbales
y no verbales, presentes dentro del ritual como es la música,
la danza, la oración, y los objetos. En este proceso, denominado
traducción intersemiótica, permite que se conformen equivalencias
sonoras y dancísticas de los elementos fundamentales del mundo
mítico en particular, y de la cosmovisión en general.
En otras palabras, el mundo mítico y la cosmogonía del
grupo se encarna en los sintagmas sonoros y dancísticos, que
careciendo de un significado preciso, se convierten en excelentes vehículos
portadores de significados. Los cuerpos de los niños bailando
el maicito, representan la corporeidad del cereal divino, que junto
con la música ponen en escena el mito de Chicomexóchitl.
Así, la constelación sonora tiene una correspondencia
convencionalmente equivalente con la constelación de sígnica
del cereal sagrado. Los Canarios son símbolos sonoros del maíz.
La música ayuda a instaurar un tiempo y un espacio sagrado a
través de lograr una ruptura en la continuidad de lo cotidiano,
de lo profano. Construye una temporalidad sagrada anulando el tiempo.
Los Canario señalan que en este lugar y en este momento se invoca
al maíz, se instaura un centro del mundo. El cereal divino tiene
la fuerza de invadir todo. Su presencia está en todas parte.
Los Canarios son su expresión sonora, su imagen acústica.
El maíz es nuestra sangre, nuestra carne, nuestro cuerpo, nuestro
tiempo, nuestra música.
Gonzalo Camacho
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